Durante mucho tiempo nos vendieron la idea de que aprender era una etapa de la vida. Estudiás, trabajás, te jubilás. Punto. El problema es que el mundo nunca respetó ese esquema… y hoy directamente lo rompió. La inteligencia artificial no vino a reemplazar el conocimiento ni la experiencia. Vino a ponerlos a prueba . Y, bien usada, también a potenciarlos. Después de años de trabajo, estudio interrumpido y retomado, y un uso cotidiano de la IA, llegué a una conclusión simple: reinventarse no es empezar de cero, es reordenar lo que ya sabés . 1. La experiencia no caduca, se desactualiza La experiencia no pierde valor por el paso del tiempo. Pierde valor cuando no se conecta con el presente. La IA permite algo clave: traducir experiencia acumulada a contextos nuevos, actualizar marcos mentales, y detectar qué saberes siguen vigentes y cuáles necesitan ajuste. No borra el pasado. Lo reinterpreta. 2. Aprender hoy no es acumular, es conectar Antes aprender era sumar datos...