Si ya tenés varias décadas en el mercado laboral, es probable que en algún momento te hayas mirado al espejo y pensado: "Esto avanza demasiado rápido. Que se encarguen los pibes de 20, que nacieron con un celular en la mano." Es una excusa cómoda. Y es el mito más peligroso que podés creerte hoy. Pensar que "ya es tarde" es firmar tu propio certificado de obsolescencia. Y te lo digo desde adentro: para adoptar nuevas tecnologías no hace falta haber nacido en el año 2000. Hace falta, simplemente, tener ganas de no quedarse afuera. La mentira de la curva de aprendizaje Nos convencieron de que aprender tecnología de grandes es como intentar aprender ruso en una semana. Falso. Esa lógica aplicaba cuando para usar un sistema tenías que memorizar comandos imposibles, entender de hardware a fondo o escribir código en una pantalla negra. Pero el juego cambió radicalmente. Hoy, la inteligencia artificial no te pide que hables en "lenguaje máquina": te pide qu...
No importa si sos contador, abogado, consultor o si manejás un negocio hace treinta años. Seguro te pasó: ves cómo una Inteligencia Artificial te redacta un informe, te cruza datos en un Excel o te arma una estrategia comercial en tres segundos, y por la cabeza se te cruza un pensamiento frío: "Ya está. La máquina hace esto mil veces más rápido y sin equivocarse. Estamos fritos" . Viendo cómo avanza la tecnología, es fácil marearse y sentirse obsoleto. Pero te propongo mirar un poco más allá de la pantalla. Como alguien que se pasa los días metiendo las manos en el código, configurando sistemas y haciendo soporte técnico, te puedo firmar algo con total seguridad: la tecnología es imbatible procesando datos, pero es absolutamente inútil manejando la realidad. Hay tres cosas que no se pueden programar ni descargar con la última actualización. Y ahí es exactamente donde tus años de calle valen oro. 1. La empatía: entender el problema detrás del problema Cuando un cliente te llam...