No importa si sos contador, abogado, consultor o si manejás un negocio hace treinta años. Seguro te pasó: ves cómo una Inteligencia Artificial te redacta un informe, te cruza datos en un Excel o te arma una estrategia comercial en tres segundos, y por la cabeza se te cruza un pensamiento frío: "Ya está. La máquina hace esto mil veces más rápido y sin equivocarse. Estamos fritos" . Viendo cómo avanza la tecnología, es fácil marearse y sentirse obsoleto. Pero te propongo mirar un poco más allá de la pantalla. Como alguien que se pasa los días metiendo las manos en el código, configurando sistemas y haciendo soporte técnico, te puedo firmar algo con total seguridad: la tecnología es imbatible procesando datos, pero es absolutamente inútil manejando la realidad. Hay tres cosas que no se pueden programar ni descargar con la última actualización. Y ahí es exactamente donde tus años de calle valen oro. 1. La empatía: entender el problema detrás del problema Cuando un cliente te llam...
Hace un poco más de 200 años, un grupo de artesanos textiles ingleses agarró martillos y antorchas, se metió en las fábricas de noche y empezó a reventar los telares mecánicos. Se los conoció como los "luditas". Su lógica era simple y nacía del terror: "Esta máquina de porquería hace en una hora lo que a mí me lleva un día. Me va a dejar sin trabajo. Si rompo la máquina, salvo mi puesto" . Spoiler alert: los telares no dejaron de funcionar, la Revolución Industrial los pasó por encima y los que se quedaron solo con el martillo en la mano terminaron en la miseria. Hoy, en pleno siglo XXI, veo a un montón de profesionales experimentados haciendo exactamente lo mismo, pero sin martillos. El ludismo moderno (o el autosabotaje intelectual) Hoy no rompemos máquinas a palazos. El ludismo moderno es mucho más sutil, pero igual de destructivo para tu carrera. Se manifiesta en frases de pasillo y excusas que nos decimos para no salir de la zona de confort: "Ese ChatGPT e...