Todos los días, de 8 a 14, me siento frente a la pantalla en la en mi trabajo a lidiar con código, bases de datos, programación web y soporte técnico. Conozco los fierros de la tecnología desde adentro, sé cómo se arman y por qué se rompen. Y justamente por estar metido en esta trinchera, te puedo decir la verdad más liberadora si estás buscando reinventarte y generar nuevos ingresos: no hace falta que sepas hacer lo que hago yo. El error más grande que comete la gente que quiere subirse a la ola digital, sobre todo cuando ya peina canas y no tiene tiempo para perder, es creer que tiene que volverse un experto técnico. La trampa del capot abierto Si querés salir a la ruta, aprendés a manejar. Entendés cómo usar el volante, cuándo pisar el freno y cómo leer las señales de tránsito. A nadie en su sano juicio se le ocurre hacer un curso de mecánica de fluidos o desarmar un carburador antes de sacar el auto a la calle. Con la tecnología de hoy, pasa exactamente lo mismo. Las herramientas ...
Muchos se creen que con abrir ChatGPT ya está, que la máquina les va a armar el negocio, resolverles la vida y, de paso, cebarles los mates. Grave error. Hay una fantasía peligrosa dando vueltas: la idea de que la Inteligencia Artificial vino para pensar por nosotros. Los que venimos de lidiar con sistemas, código e implementaciones desde hace años sabemos una verdad inquebrantable: la tecnología más avanzada del mundo es un adorno muy caro si no hay una cabeza lógica del otro lado dirigiendo la orquesta. Si le pedís a una IA que tome las decisiones, que te arme la estrategia sin cuestionarla o que escriba sin ponerle tu impronta, dejás de ser el dueño de tu proyecto. Te convertís en el cadete de un algoritmo. El peligro del piloto automático Ahí afuera está lleno de gente apretando un botón y copiando y pegando lo primero que sale. El resultado es mediocridad a escala industrial. Textos sin alma, códigos que nadie entiende cómo funcionan y decisiones de negocios basadas en promedios ...