Cuando se habla de reinvención, casi siempre se piensa en sumar. Nuevas habilidades. Nuevas herramientas. Nuevos conocimientos. Pero hay una parte del proceso de la que se habla poco, y no por casualidad: desaprender . Porque desaprender no suena productivo. No se puede certificar. Y, sobre todo, incomoda. El apego a lo que sí funcionó Lo más difícil de soltar no es lo que salió mal, sino lo que funcionó durante años. Formas de trabajar que dieron resultados. Métodos que construyeron identidad profesional. Reglas implícitas sobre lo que era “hacer bien las cosas”. El problema es que el contexto cambió. Y lo que antes era una ventaja, hoy puede volverse un freno. No por falta de capacidad, sino por exceso de costumbre . Desaprender no es borrar la experiencia Desaprender no significa negar lo aprendido ni tirar por la borda la trayectoria. Significa reordenar prioridades . La experiencia no desaparece. Cambia de lugar. Pasar de ejecutar a diseñar. De seguir procesos a crearl...
Cada vez que hablo con alguien que quiere reinventarse, la escena se repite. Cursos hechos. Videos vistos. Herramientas nuevas aprendidas. Inteligencia artificial “probada”. Y, sin embargo, nada cambia. La frustración aparece rápido: “Esto no era lo que prometían” , “Capaz que ya estoy grande” , “Tal vez no es para mí” . La conclusión suele ser la misma: falta aprender algo más . Y no. El problema no es ese. El error de fondo El primer error al intentar reinventarte no es elegir mal una herramienta. Es usar herramientas nuevas con una cabeza vieja . Seguimos pensando con el mismo modelo mental de siempre: Esperar instrucciones claras Buscar “la forma correcta” de hacer las cosas Aplicar recetas ajenas Medir todo en horas trabajadas Ese modelo funcionaba en otro mundo. No en este. La tecnología cambió, pero muchos seguimos parados en la misma lógica de hace veinte o treinta años. La IA no falla: falla el enfoque Veo gente usando inteligencia artificial como si ...