Te voy a decir una verdad que el mercado laboral tradicional no quiere que sepas: a nadie le importa el título que sacaste hace treinta años. Veo a diario a profesionales de 50 o 60 años, tipos que se comieron mil crisis, que apagaron incendios que nadie más sabía apagar y que mantuvieron empresas a flote, achicarse frente a un pibe de 20 años porque el chico tiene un certificado de tres meses en "Prompt Engineering" o en programación. Sienten que el tren de la tecnología los dejó atrás. Eso es un error de cálculo garrafal y un complejo de inferioridad que te está costando plata. El mercado real no paga por cartones con sellos ni por promedios universitarios. El mercado paga por soluciones. Y vos tenés un doctorado en la calle y en el barro de la vida real que no se consigue en ningún bootcamp de internet. La trampa de volver a la casilla de salida El desvío más peligroso que podés tomar cuando querés reinventarte es creer que tenés que volver a ser alumno a tiempo completo...
Vamos a decir las cosas como son: el 99% de la gente en internet es espectadora. Están en la tribuna. Escrollean, miran videos, leen blogs ajenos y usan aplicaciones para que les resuelvan la vida o los entretengan. Ese es el rol del usuario, y es comodísimo. Pero hay una regla inquebrantable si estás buscando reinventarte: el que consume es el que paga (con su plata o con su tiempo), y el que crea es el que cobra. La verdadera autoridad y la libertad están del otro lado del mostrador. El peligroso desvío de "aprender sin hacer" Hay una trampa mortal en la que caemos casi todos los que intentamos dar el salto digital, especialmente los que somos más grandes y venimos con el chip de la educación tradicional. Creer que por devorarse veinte tutoriales sobre Inteligencia Artificial o leer cinco libros sobre negocios, ya estamos avanzando. Falso. En el mundo del código y los servidores esto se ve clarísimo. Vos podés saberte de memoria la teoría de las bases de datos relacionales...