Cuando se habla de reinvención, casi siempre se piensa en sumar. Nuevas habilidades. Nuevas herramientas. Nuevos conocimientos. Pero hay una parte del proceso de la que se habla poco, y no por casualidad: desaprender . Porque desaprender no suena productivo. No se puede certificar. Y, sobre todo, incomoda. El apego a lo que sí funcionó Lo más difícil de soltar no es lo que salió mal, sino lo que funcionó durante años. Formas de trabajar que dieron resultados. Métodos que construyeron identidad profesional. Reglas implícitas sobre lo que era “hacer bien las cosas”. El problema es que el contexto cambió. Y lo que antes era una ventaja, hoy puede volverse un freno. No por falta de capacidad, sino por exceso de costumbre . Desaprender no es borrar la experiencia Desaprender no significa negar lo aprendido ni tirar por la borda la trayectoria. Significa reordenar prioridades . La experiencia no desaparece. Cambia de lugar. Pasar de ejecutar a diseñar. De seguir procesos a crearl...