Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de julio, 2026

La IA hizo que pensar vuelva a ser el trabajo más importante

Durante casi toda la historia económica, trabajar significó hacer. Arar, tejer, ensamblar, cargar. El valor de una persona en el mercado laboral se medía en gran parte por lo que su cuerpo —o sus manos— podían producir en una jornada. Pensar existía, claro, pero era un lujo reservado a pocos: el resto se ganaba el pan moviendo materia. La tecnología llevaba dos siglos automatizando el hacer. La máquina de vapor, la línea de ensamblaje, la computadora personal: cada salto tecnológico le sacó trabajo manual a las personas y se lo dio a un sistema que lo hacía más rápido, más barato, sin cansancio. El resultado fue previsible —y saludable—: el trabajo humano se corrió hacia arriba, hacia tareas que exigían algo más que fuerza. Coordinar, decidir, planificar. La automatización del hacer no destruyó trabajo, lo empujó hacia el pensar. Ese corrimiento tenía un límite tácito: la máquina hacía, la persona pensaba. Fue un pacto cómodo mientras duró. Pero la inteligencia artificial rompió ese...