Pasa todo el tiempo. Te sentás frente a la pantalla decidido a usar la inteligencia artificial para ahorrar tiempo. Escribís lo que necesitás, le das a "Enter" y la máquina te devuelve una respuesta genérica, robótica o que no tiene absolutamente nada que ver con lo que le pediste. Intentás de nuevo. Le cambiás un par de palabras. El resultado es igual de inútil. A los cinco minutos, la frustración te gana, cerrás la pestaña y pensás: "Esto no sirve para mi rubro, termino más rápido si lo hago yo mismo". Las cosas como son: la herramienta sí sirve. El problema es que estás chocando contra la pared de la literalidad. La IA no tiene tu sentido común. Si le das una instrucción ambigua, va a adivinar, y generalmente adivina mal. Acá tenés la hoja de ruta directa para destrabarte cuando la máquina no te entiende. 1. Reseteá el contexto —borrón y cuenta nueva El error más común cuando la IA empieza a responder mal es intentar corregirla sobre el mismo error una y otra vez...