Cada vez que hablo con alguien que quiere reinventarse, la escena se repite.
Cursos hechos.
Videos vistos.
Herramientas nuevas aprendidas.
Inteligencia artificial “probada”.
Y, sin embargo, nada cambia.
La frustración aparece rápido: “Esto no era lo que prometían”, “Capaz que ya estoy grande”, “Tal vez no es para mí”.
La conclusión suele ser la misma: falta aprender algo más.
Y no.
El problema no es ese.
El error de fondo
El primer error al intentar reinventarte no es elegir mal una herramienta.
Es usar herramientas nuevas con una cabeza vieja.
Seguimos pensando con el mismo modelo mental de siempre:
-
Esperar instrucciones claras
-
Buscar “la forma correcta” de hacer las cosas
-
Aplicar recetas ajenas
-
Medir todo en horas trabajadas
Ese modelo funcionaba en otro mundo.
No en este.
La tecnología cambió, pero muchos seguimos parados en la misma lógica de hace veinte o treinta años.
La IA no falla: falla el enfoque
Veo gente usando inteligencia artificial como si fuera un Word mejorado.
Otros buscan el prompt perfecto como antes buscaban el curso milagroso.
Pero la IA no está pensada para obedecer órdenes simples.
Está pensada para pensar con vos, no por vos.
Si entrás esperando que te diga exactamente qué hacer, te vas a frustrar.
Si la usás como apoyo para diseñar, probar, equivocarte y ajustar, cambia todo.
La diferencia no está en la herramienta.
Está en cómo encarás el problema.
Mi propia traba (y lo que me hizo ruido)
Cuando retomé mis estudios de economía después de décadas, me di cuenta de algo incómodo:
lo que más me costaba no eran los conceptos nuevos, sino soltar certezas viejas.
Ideas que antes funcionaban, hoy estorbaban.
Hice todo un trabajo para una materia explicando que, lo que parecía (y tal vez era) bueno en el siglo XX, ya no lo es a causa de que la tecología provocó que menejemos mucha más información que hace unos pocos años.
Formas de estudiar, de trabajar, de organizar el tiempo… ya no encajaban.
No era la edad.
No era la tecnología.
Era el marco mental desde el que estaba mirando todo.
Hasta que no cambié eso, ningún recurso nuevo me servía del todo.
Reinventarse no es acumular habilidades
Reinventarse no es sumar herramientas como quien colecciona certificados.
Es revisar desde dónde pensás tu trabajo, tu tiempo y tu valor.
Mientras sigas esperando que alguien te diga qué aprender y cómo usarlo, vas a chocar.
Mientras busques seguridad antes de experimentar, vas a ir lento.
Mientras midas tu valor solo por lo que “sabés hacer”, te vas a quedar corto.
La reinvención empieza cuando aceptás que:
no se trata de aprender más, sino de pensar distinto.
Una pregunta incómoda (pero necesaria)
Antes de anotarte en otro curso o probar otra herramienta, frená un segundo y preguntate:
¿Qué forma de pensar sigo usando hoy que ya no me sirve para el mundo que viene (o el mundo que está)?
Si no respondés eso, ninguna tecnología te va a salvar.
Si lo respondés en serio, la herramienta correcta aparece sola.

Comentarios
Publicar un comentario