Ir al contenido principal

Desaprender: la parte incómoda de reinventarse que nadie quiere hacer

Cuando se habla de reinvención, casi siempre se piensa en sumar.

Nuevas habilidades.
Nuevas herramientas.
Nuevos conocimientos.

Pero hay una parte del proceso de la que se habla poco, y no por casualidad:
desaprender.

Porque desaprender no suena productivo.
No se puede certificar.
Y, sobre todo, incomoda.

El apego a lo que sí funcionó

Lo más difícil de soltar no es lo que salió mal, sino lo que funcionó durante años.

Formas de trabajar que dieron resultados.
Métodos que construyeron identidad profesional.
Reglas implícitas sobre lo que era “hacer bien las cosas”.

El problema es que el contexto cambió.
Y lo que antes era una ventaja, hoy puede volverse un freno.

No por falta de capacidad, sino por exceso de costumbre.

Desaprender no es borrar la experiencia

Desaprender no significa negar lo aprendido ni tirar por la borda la trayectoria.
Significa reordenar prioridades.

La experiencia no desaparece.
Cambia de lugar.

Pasar de ejecutar a diseñar.
De seguir procesos a crearlos.
De cumplir correctamente a pensar críticamente.

Ese corrimiento es sutil, pero decisivo.

Cuando la experiencia empieza a estorbar

Hay un momento incómodo en toda reinvención:
cuando te das cuenta de que tu mayor fortaleza puede estar limitándote.

No porque sea incorrecta, sino porque se volvió automática.

La experiencia, cuando no se revisa, deja de ser una herramienta y pasa a ser un reflejo.
Y los reflejos no se cuestionan.

Lo que me hizo ruido a mí

Al volver a estudiar después de muchos años, confirmé algo que no fue fácil de aceptar:
gran parte de lo que había aprendido seguía siendo válido, pero ya no alcanzaba como marco principal.

No tuve que aprender tanto cosas nuevas como aceptar que algunas viejas ya no mandaban.

Ese ajuste no fue técnico.
Fue mental.

Por qué desaprender duele

Desaprender toca algo más profundo que el conocimiento:
toca la identidad.

Genera una sensación incómoda de pérdida de control.
Hace aparecer dudas que creías superadas.
Te pone, por un tiempo, en un lugar de aparente incompetencia.

Pero esa incomodidad no es retroceso.
Es transición.

Reinventarse no es empezar de cero

Reinventarse no es borrar la historia personal ni negar la experiencia.
Es dejar de usarla como piloto automático.

Mientras más tiempo algo te dio seguridad, más difícil es revisarlo.
Y, sin embargo, ahí suele estar el punto de quiebre.

Una pregunta final (para incomodar un poco)

Antes de buscar qué aprender ahora, vale la pena frenar y preguntarse:

¿Qué forma de pensar, hábito o certeza sigo defendiendo solo porque alguna vez me funcionó?

La reinvención no empieza cuando sumás algo nuevo.
Empieza cuando te animás a soltar lo que ya no te deja avanzar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis primeras 5 tareas automatizadas con IA: ahorro de tiempo real

Cuando empecé a usar la Inteligencia Artificial , mi idea no era complicarme con flujos automáticos o integraciones raras. Solo quería ver si realmente podía ahorrarme tiempo en lo cotidiano. Y la respuesta fue un rotundo sí . No porque la IA haga todo por vos, sino porque te quita de encima las tareas que más te desgastan . Estas son las cinco primeras que automatizé —y que me cambiaron la forma de trabajar. 1. Redacción de borradores y corrección de textos Antes, escribir un informe o un correo largo me llevaba horas. Ahora uso ChatGPT para generar un borrador inicial , revisar estilo y sugerir mejoras. No lo publico tal cual, pero me permite empezar en 10 minutos lo que antes tardaba una tarde . Ahorro estimado: 40-80% del tiempo de redacción. 2. Organización de tareas y recordatorios Usando herramientas como Notion o Google Sheets combinadas con IA (a través de complementos o prompts), puedo generar listas automáticas de tareas semanales , priorizadas según lo que escr...

Del trabajo rutinario al trabajo creativo: cómo aumentar tu valor en la era de la IA

Durante décadas nos enseñaron que “trabajar” era repetir procesos, cumplir horarios y seguir reglas. El valor parecía estar en la constancia, no en la creatividad. Hoy ese mundo ya no existe. Lo rutinario se está desmoronando en silencio y, sin darnos cuenta, entramos en una era donde el conocimiento vale solo si lo aplicás con criterio. La verdad es simple: las tareas repetitivas están muriendo. Y quienes sigan atados a ese modelo, quedan atrás. El derrumbe silencioso del trabajo rutinario Muchas tareas que antes eran el corazón de un puesto —cargar datos, armar planillas, buscar información, redactar resúmenes, clasificar documentos— hoy las hace una IA en segundos. No es teoría: es la realidad cotidiana en miles de oficinas. Y acá está el golpe: no importa cuán prolijo seas, cuán rápido escribas o cuántos años lleves haciendo lo mismo. Lo repetitivo no tiene futuro porque ya no genera valor. El error más común es pensar: “Si hago siempre lo mismo, estoy seguro.” No. Justamente ...

IA práctica: qué puede hacer hoy por vos (y qué no)

Desde que la Inteligencia Artificial se volvió tema de todos los días, hay dos tipos de discursos: los que la idealizan como una revolución total… y los que la temen como el fin del trabajo humano. La verdad, como casi siempre, está en el medio. (Regresión a la media se llama y está muy bien analizado por Daniel Kahneman en su libro "Pensar rápido, pensar despacio") Después de meses de usarla en mi rutina, puedo decir que la IA no hace magia, pero sí multiplica tu tiempo y claridad mental . La diferencia está en cómo la usás y qué esperás de ella . Lo que la IA sí puede hacer por vos hoy ✅ Ahorrar tiempo en tareas repetitivas. Escribir borradores, resumir textos, generar ideas o planificar contenidos. No lo hace perfecto, pero te evita empezar desde cero. Evita el "síndrome de la hoja en blanco". ✅ Ayudarte a aprender más rápido. Si la tratás como un tutor, podés repasar temas, pedir explicaciones o practicar conceptos. No reemplaza la lectura ni la experiencia...